La gran desconocida

la gran desconocida

Hace poco tiempo, el periódico “Nueva España” publicó una entrevista a Cristina Iglesias Fernández, una anestesióloga del Hospital Universitario Central de Asturias (click aquí para leerla). Esa entrevista, que empezaba con un titular que decía: “En el quirófano te pones en manos del anestesista, pero nadie pregunta quién es”, se compartió muchas veces en mi entorno, en redes sociales. Por una sencilla razón: porque es verdad. Y todos los que trabajamos en el lado oscuro del quirófano no pudimos hacer otra cosa que sentirnos identificados con lo que contaba Cristina.

Anestesia, como especialidad, es una de las grandes desconocidas. Para el resto del universo, el anestesista es la persona que te duerme. Y sin embargo, nadie se para a pensar que, en realidad, el anestesiólogo es el médico que te mantiene con vida mientras dura la cirugía.

Así dicho suena de otra manera, ¿verdad?

El desconocimiento de la especialidad llega también a las facultades. Raro es el residente que escoge Anestesia como primera opción, por flechazo. A la gran mayoría, Anestesia nos escoge. Casi todos llegamos de rebote: como segunda opción o, como en mi caso, como segunda residencia o sin saber exactamente dónde nos metíamos. Pero nos enamoramos de la especialidad poco a poco, como el que se casa con su mejor amiga y se da cuenta de que esa es la mejor base para que una relación de pareja funcione.

¿Cómo explicar a un estudiante al que los ojos se le van al lado luminoso del quirófano —con su sangre y su “bisturí, por favor”— la agonía de mantener con vida a dos personas en la primera cesárea urgente?¿O los sollozos que no puedes reprimir después de la primera muerte? ¿O el nudo en la garganta que acompaña a todo recién nacido? ¿Cómo explicar la sensación de triunfo que te cosquillea los dedos después de la primera epidural?¿O de la primera arteria?¿O la sensación de volar cuando —al fin, después de meses y meses de no entender nada— dominas la máquina y los pulmones y el corazón de otra persona son tuyos?

¿Cómo condensar en cinco minutos años de logros, frustraciones, lenguas mordidas, ojeras y sonrisas intensas?

Me temo que Anestesia seguirá siendo —desafortunadamente— la gran desconocida.

Escrito por

Ana González Duque trabaja durmiendo gente y escribiendo historias, sin que afortunadamente lo primero sea una consecuencia de lo segundo.

10 Commentarios

  • Toda la razón mi estimada colega. Lo que nos resta es tener una excelente preparación y conocimiento de cada uno de los casos que estén en nuestras manos y que estos sean los que hagan brillar con luz propia a nuestra especialidad.

  • Es verdad, el Anestesiólogo es el que tiene en sus manos la vida del paciente, mas sin embargo ni ellos supieran quiénes somos si no nos presentamos al recibirlos. Todos temen a la anestesia, hasta los cirujanos creo yo. Pero es la más apasionante de todas las especialidades.

  • Estoy en 6º de medicina y mi primera opción es Anestesiología y reanimación. Todos me dicen que estoy loco, que duermes y te sientas, supongo argumentos que ya habrán oído cientos de veces. Leo desde hace tiempo la revista AnestesiaR por iniciativa propia y las entradas a su blog y la verdad que me entran aún más ganas de hacer la especialidad, aunque apenas se reconozca en la práctica profesional.

    Gracias por su inspiración, con mucho esfuerzo y trabajo, en un futuro no muy lejano, nos veremos en algún congreso.

    Un abrazo

  • Desde luego yo como cirujano si que valoro y aprecio muchísimo la labor del anestesista y sé que de él depende todo lo que nosotros hagamos con el enfermo. Se agradece muchísimo la labor de un buen Anestesista cuando estamos operando

  • Maravillosa!! mi pasión de vida, cuando la aplicas y cuando la requieres, quieres tener al mas apasionado, estar bajo su influjo es un sueño profundo!!

  • Las primeras UCI unidad de cuidados intensivos, después las UVI, fueron montadas y dirigidas por anestesistas, los mejores intensivistas que yo he conocido, eran anestesistas. Al principio de los grandes hospitales, no teníamos anestesistas y la controlábamos los mismos médicos de urgencias, cirujanos y los ATS, echábamos mucho de menos especialistas en anestesia y reanimación. Es una especialidad fundamental en todo buen hospital que se precie.

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