Martínez Villegas HX (1), García Sinchiguano AI (1), Sánchez Vásconez SM (2)
(1) Médico tratante del Servicio de Anestesiología, del Hospital de
Especialidades Eugenio Espejo, Quito-Ecuador
(2) Médico posgradista de Anestesiología, Reanimación y Terapia del dolor de
la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito-Ecuador
Introducción
La anestesia raquídea es un tipo de anestesia regional que consiste en la inyección de un anestésico local en el espacio subaracnoideo, alrededor de la médula espinal, bloqueando temporalmente la transmisión de señales nerviosas desde la parte inferior del cuerpo (1). Este tipo de anestesia es comúnmente utilizado en cirugías de las extremidades inferiores, intervenciones urológicas, ginecológicas, traumatológicas y procedimientos ambulatorios, ya que permite la insensibilización completa del área quirúrgica mientras el paciente permanece consciente.
La Prilocaína hiperbárica es una forma modificada de Prilocaína con mayor densidad relativa que el líquido cefalorraquídeo, lo que facilita su control y distribución dentro del espacio subaracnoideo (2,3). Este anestésico local, de tipo amida, bloquea los canales de sodio en la membrana neuronal, inhibiendo la propagación del potencial de acción de la fibra nerviosa y evitando la transmisión del estímulo doloroso (6). Se metaboliza a nivel hepático, por hidrólisis de amida a σ-toluidina y N-propil alanina; la σ-toluidina se hidroxila posteriormente a 2-amino-3-hidroxitolueno y 2-amino-5-hidroxitolueno, metabolitos responsables de la aparición de metahemoglobinemia. Se necesita una dosis alta de prilocaína (más de 6 mg/kg) para causar una metahemoglobinemia (6).
La prilocaína hiperbárica se caracteriza por ofrecer un bloqueo eficaz del motor y sensitivo, con una duración adecuada para procedimientos quirúrgicos de corta a mediana duración, permitiendo una recuperación rápida y minimizando el tiempo de estancia hospitalaria (4). Su bajo perfil de efectos adversos la convierte en una opción atractiva para cirugías ambulatorias, donde se prioriza el balance entre eficacia anestésica y seguridad en el manejo postoperatorio (2,5).
A nivel mundial, la anestesia raquídea ha sido utilizada ampliamente en cirugías ambulatorias, y la Prilocaína hiperbárica al 2% ha surgido como una opción efectiva debido a su perfil favorable en términos de duración del bloqueo y su baja incidencia de efectos colaterales. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 60% de las cirugías menores en países desarrollados son realizadas de manera ambulatoria, con un crecimiento anual del 4% en los últimos cinco años (3).
En Europa, estudios como el del Journal of Anesthesia han reportado que más del 70% de los procedimientos de anestesia raquídea en cirugías ambulatorias utilizan Prilocaína, dada su capacidad para generar un bloqueo motor adecuado y una recuperación rápida del paciente. En contraste, en Estados Unidos, la American Society of Anesthesiologists indicó que el 65% de los anestesiólogos prefiere esta sustancia en procedimientos que requieren un tiempo de bloqueo intermedio, destacando su tasa de complicaciones mínimas, que no supera el 5% (4,5).
En Latinoamérica, el uso de la Prilocaína en anestesia raquídea también ha mostrado un crecimiento, especialmente en países con sistemas de salud que han adoptado la cirugía ambulatoria como parte de sus estrategias para descongestionar los hospitales. Según la Asociación Latinoamericana de Anestesiología, se estima que el 55% de los procedimientos quirúrgicos menores en la región se realizan con anestesia raquídea, y de este porcentaje, cerca del 40% utiliza Prilocaína hiperbárica. En Brasil, por ejemplo, el 35% de las cirugías ambulatorias en los hospitales públicos aplican esta técnica, con un aumento anual del 3% en su uso. En Argentina y Chile, estudios realizados por sociedades médicas locales revelan que la Prilocaína es preferida en más del 45% de los casos debido a su perfil de seguridad y la rápida recuperación que ofrece, lo que reduce significativamente el tiempo de estancia postoperatoria (3).
En Ecuador, de acuerdo con el Ministerio de Salud Pública de Ecuador, cerca del 50% de las cirugías ambulatorias realizadas en hospitales de tercer nivel utilizan anestesia raquídea. Esto ha incentivado a otras instituciones a considerar la Prilocaína como una opción viable para mejorar la eficiencia del manejo quirúrgico ambulatorio en el país (4).
En este contexto, el objetivo principal de esta investigación fue evaluar la eficacia del bloqueo motor y sensitivo logrado con Prilocaína hiperbárica al 2% en anestesia raquídea para cirugías ambulatorias, definido como un nivel de Bromage ≥2 a los 10 minutos, sin necesidad de conversión ni analgesia complementaria intravenosa. Como objetivos secundarios, se planteó describir el tiempo hasta el inicio del bloqueo, micción y alta hospitalaria, así como la incidencia de eventos adversos predefinidos, incluyendo hipotensión, náuseas, vómitos y retención urinaria. La falta de estudios específicos para el contexto ecuatoriano genera incertidumbre sobre la optimización de la Prilocaína en procedimientos ambulatorios, lo cual motiva la realización de esta investigación.
Métodos y Materiales
Se realizó un estudio retrospectivo, observacional y descriptivo, basado en la revisión de historias clínicas de pacientes adultos sometidos a cirugía mayor de hemicuerpo inferior entre abril y septiembre del año 2024 en el Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, a los cuales se les administró anestesia raquídea con Prilocaína hiperbárica al 2% sin coadyuvantes. Se incluyeron únicamente procedimientos de carácter ambulatorio, con una duración planificada menor a dos horas.
Criterios de inclusión
- Pacientes clasificados como ASA I, II y III.
- Administración de Prilocaína hiperbárica al 2% (40–50 mg) sin coadyuvantes.
- Cirugías electivas programadas.
Criterios de exclusión
- Pacientes que no otorgaron consentimiento para anestesia raquídea.
- Antecedente de alergia a anestésicos tipo amida.
- Procedimientos quirúrgicos de emergencia.
Procedimiento anestésico
Todos los pacientes fueron sometidos a monitorización básica (electrocardiograma, presión arterial no invasiva y oximetría de pulso), con colocación de acceso venoso periférico e hidratación previa. La técnica de anestesia raquídea se realizó con el paciente en posición sentada, mediante punción lumbar a nivel L3–L4 o L4–L5, utilizando una aguja espinal Spinocan punta de lápiz de 25G o 27G. Se administró 40–50 mg de Prilocaína hiperbárica al 2%, sin coadyuvantes.
El bloqueo sensitivo se verificó mediante prueba de estímulo con pinprick/frío, mientras que el bloqueo motor se evaluó con la escala de Bromage, registrada a los 5, 10 y 15 minutos posteriores a la inyección intratecal. La presencia de efectos adversos intraoperatorios, incluyendo hipotensión, náuseas y vómitos, fue documentada y tratada según protocolos institucionales.
En la unidad de recuperación posanestésica se continuó la monitorización de parámetros hemodinámicos, regresión del bloqueo motor (escala de Bromage) y reversión de la sensibilidad, hasta alcanzar un Bromage de 0 y recuperación completa de la micción espontánea.
Resultados
Se analizaron 62 historias clínicas, en las que la mediana de edad fue de 50 años [42–58]. La distribución por sexo fue equilibrada, con 34 varones (55%) y 28 mujeres (45%). En cuanto al estado físico ASA, predominaron los pacientes ASA II (59.7%), seguidos de ASA I (29%) y ASA III (11.3%).
Las especialidades quirúrgicas más frecuentes fueron proctología (63%), seguida de cirugía vascular (16%), urología (15%) y traumatología (6%).
En relación con la técnica anestésica, la mayoría recibió una dosis de 40–44 mg de Prilocaína (76%), con una mediana de 43 mg [41–45]. La aguja utilizada fue principalmente de 27G (81%) y la punción se realizó en nivel L4–L5 en el 79% de los casos.
Tabla 1. Características basales de los pacientes (n=62)
| Variable | Resultado |
| Edad (años), mediana [RIQ] | 50 [42-58] |
| Sexo, % Varón Mujer | 34 (55) 28 (45) |
| Estado ASA, n (%) I II III | 18 (29) 37 (59.7) 7 (11.3) |
| Especialidad Quirúrgica, n (%) Proctología Vascular Urología Traumatología | 39 (63) 10 (16) 9 (15) 4 (6) |
| Dosis de prilocaína (mg) Mediana [RIQ] 40–44 mg, n (%) 45–50 mg, n (%) | 43 [41-45] 47 (76) 15 (24) |
| Calibre de aguja, n (%) 25 G 27 G | 12 (19.4) 50 (80.6) |
| Nivel de punción, n (%) L3–L4 L4–L5 | 13 (21) 49 (79) |
El éxito del bloqueo motor y sensitivo, definido como Bromage ≥2 a los 10 minutos sin necesidad de conversión ni analgesia de rescate, se observó en 61 pacientes (98%), con un intervalo de confianza del 95% de 95.3 a 100%. Solo un paciente (2%) requirió conversión a otra técnica anestésica o analgesia complementaria intravenosa.
El tiempo de inicio del bloqueo motor tuvo una mediana de 4 minutos [RIQ 3–4 minutos]. El tiempo hasta la deambulación fue de 2 horas [RIQ 2–2 horas], y el tiempo hasta el alta hospitalaria también fue de 2 horas [RIQ 2–2 horas].
En cuanto a los eventos adversos, no se documentaron casos de hipotensión, náuseas o vómitos posoperatorios, ni retención urinaria. Se observó un caso aislado de escalofríos (1 paciente, 2%).
Tabla 2. Desenlaces anestésicos y eventos adversos (n=62)
| Variable | Resultado |
| Éxito del bloqueo, Bromage ≥2 a los 10 min sin conversión | 61 (98%, IC95 % 95.3- 100%) |
| Conversión / analgesia de rescate, n (%) Sí No | 1 (2) 61 (98) |
| Tiempo de inicio bloqueo motor (min), mediana [RIQ] | 4 [3-4] |
| Tiempo hasta deambulación (h), mediana [RIQ] | 2 [2- 2] |
| Tiempo hasta alta (h), mediana [RIQ] | 2 [2-2] |
| Hipotensión, n (%) | 0 (0) |
| Náuseas y vómitos posoperatorios (NVPO), n (%) | 0 (0) |
| Escalofríos, n (%) | 1 (2) |
| Retención urinaria, n (%) | 0 (0) |
Discusión
En este estudio observacional se encontró que la anestesia raquídea con Prilocaína hiperbárica al 2% en dosis de 40–50 mg mostró una elevada tasa de éxito del bloqueo motor y sensitivo, con una incidencia muy baja de efectos adversos. En ausencia de coadyuvantes opioides no se documentó retención urinaria, lo que refuerza su perfil favorable para cirugías ambulatorias.
Nuestros hallazgos coinciden con lo reportado por Camponovo et al. (15), quienes observaron que la Prilocaína hiperbárica se asocia con un inicio de acción rápido y una recuperación más temprana en comparación con su presentación isobárica. Asimismo, estudios previos han señalado una baja incidencia de complicaciones mayores y un buen perfil de seguridad en cirugías ambulatorias, especialmente cuando no se utilizan opioides intratecales como coadyuvantes (6,14,15).
La Prilocaína es un anestésico local tipo amida de acción intermedia. Su mecanismo de acción consiste en el bloqueo de los canales de sodio dependientes de voltaje, lo que interrumpe la propagación del impulso nervioso. Este perfil farmacodinámico se traduce en un inicio de acción rápido y una duración intermedia, características que permiten una recuperación más temprana en comparación con agentes de acción prolongada como la bupivacaína (14,15). El uso sin coadyuvantes opioides reduce el riesgo de efectos mediados por receptores μ, entre ellos la retención urinaria y el prurito, favoreciendo la recuperación funcional y el alta precoz (9,12,15).
Los resultados respaldan la utilidad de la Prilocaína hiperbárica en procedimientos ambulatorios de corta y mediana duración, al ofrecer un equilibrio entre eficacia anestésica y rápida recuperación (6,15).
Este estudio presenta limitaciones inherentes a su diseño retrospectivo y unicéntrico, lo que restringe la generalización de los resultados. La ausencia de un grupo comparador impide establecer inferencias causales y limita la comparación directa con otros anestésicos locales de uso habitual. Además, el tamaño muestral reducido disminuye la precisión de las estimaciones y aumenta el margen de error estadístico. Finalmente, la variabilidad en la dosis dentro del rango administrado (40–50 mg) y la falta de estandarización absoluta en la medición de algunos desenlaces pueden haber introducido sesgos.
En conjunto, los hallazgos sugieren que la Prilocaína hiperbárica representa una alternativa eficaz y segura para anestesia raquídea en el contexto ambulatorio, con la ventaja de minimizar efectos adversos asociados al uso de opioides intratecales. Futuros estudios comparativos y prospectivos, con mayor número de pacientes, permitirán confirmar estos resultados y delimitar con mayor precisión su papel en diferentes escenarios quirúrgicos.
Conclusión
En este estudio descriptivo, la Prilocaína hiperbárica al 2% en dosis de 40–50 mg mostró una alta tasa de bloqueo eficaz y una baja frecuencia de eventos adversos en cirugías ambulatorias de duración intermedia. Estos hallazgos respaldan su potencial utilidad en escenarios donde se prioriza la recuperación rápida y la ausencia de coadyuvantes opioides.
En conjunto, nuestros resultados sugieren que la Prilocaína hiperbárica constituye una alternativa segura y eficaz para la anestesia raquídea ambulatoria; sin embargo, se requieren estudios prospectivos, comparativos y con mayor tamaño muestral para confirmar estos hallazgos, establecer la dosis óptima y definir mejor la selección de pacientes candidatos.
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