Aprendiendo de los Errores: La Seguridad del Paciente y la Resiliencia en Anestesia

Al adoptar una mentalidad proactiva hacia la resiliencia —una que valore tanto los éxitos como las lecciones aprendidas— podemos trabajar juntos para garantizar una atención segura y efectiva para nuestros pacientes.
Violeta Heras Hernando. Facultativo Especialista en Anestesiología y Reanimación. Hospital Universitario Fundación Alcorcón.

Resiliencia en Anestesia

En las últimas décadas, uno de los principales objetivos en el ámbito de la salud ha sido mejorar la seguridad del paciente a través del aprendizaje derivado de los errores. Sin embargo, este enfoque ha mostrado sus limitaciones. En este artículo, profundizaremos en cómo podemos entender mejor la seguridad del paciente desde la perspectiva de la resiliencia y el aprendizaje basado en estrategias no punitivas.

La Resiliencia como Concepto Clave

La resiliencia se define como la capacidad de un sistema para prevenir o mitigar daños de manera continua y aprender de la experiencia (1). En el contexto de la atención médica, esto implica no solo aprender de los errores, sino también identificar y potenciar aquello que funciona bien. A medida que avanzamos hacia un modelo más positivo, es fundamental preguntarnos: ¿Es hora de poner el foco también sobre la resiliencia?

La resiliencia nos invita a adoptar una mentalidad proactiva. En lugar de centrarnos únicamente en lo que salió mal, debemos prestar atención a las prácticas exitosas y a cómo estas pueden ser replicadas o ampliadas. Este cambio de enfoque puede ser crucial para mejorar la seguridad del paciente y fomentar un entorno donde todos los profesionales se sientan empoderados para contribuir al bienestar general.

Aprendiendo del Error: Un Camino Recorrido

Siguiendo el ejemplo de industrias como la aeronáutica y la petroquímica (2), el sector de salud clásicamente ha desarrollado la seguridad del paciente basado en el aprendizaje de sus errores. Desde 1978, cuando se publicó el primer análisis sobre incidentes críticos en anestesia (3), hemos visto un crecimiento significativo en los esfuerzos por mejorar la seguridad.

Desde 1984, la Sociedad Americana de Anestesiología ha trabajado incansablemente para analizar reclamaciones relacionadas con nuestra especialidad (4). En 1993, Runciman et al (5) publicaron la experiencia del primer Sistema Nacional de Notificación de Incidentes, ‘the Australian Incident Monitoring System’ sirviendo de ejemplo para el desarrollo de otros sistemas nacionales de comunicación de incidentes (6), aunque siempre desde la perspectiva de la enseñanza a través de los errores.

Recientemente, se han introducido simulaciones clínicas realistas que permiten a los anestesistas enfrentarse a casos desafiantes que sacan a los profesionales de su zona de confort. El objetivo es proporcionar oportunidades para aprender sobre aspectos que pueden mejorarse a través de experiencias directas (7). Esto incluye habilidades críticas como la comunicación efectiva y el trabajo en equipo, elementos esenciales para garantizar la seguridad del paciente (8).

A pesar de estos avances significativos, aún enfrentamos desafíos considerables, 1 de cada 20 pacientes hospitalizados y hasta 1 de cada 10 pacientes ingresados en unidades de cuidados críticos pueden experimentar daños evitables durante su atención médica (9). Esta estadística plantea dudas sobre si nuestras iniciativas actuales son suficientes y si estamos abordando adecuadamente las complejidades inherentes al sistema sanitario.

La Complejidad del Sistema Sanitario

Los sistemas sanitarios son inherentemente complejos y no siempre pueden ser desglosados en modelos simples. Factores como el uso creciente de tecnología avanzada, equipos multidisciplinarios y una mayor multimorbilidad entre los pacientes complican aún más nuestra labor diaria. Por ello, es esencial adoptar un enfoque más holístico que reconozca estas complejidades.

Los sistemas complejos tienen características clave (10): están compuestos por agentes individuales (médicos, enfermeras, pacientes) que interactúan entre sí; poseen alta conectividad entre diferentes grupos; son dinámicos y evolucionan con el tiempo; y operan bajo reglas informales que fomentan la auto-organización.

La resiliencia no sólo implica evitar errores; también significa anticiparse a problemas potenciales y adaptarse a situaciones cambiantes. Al hacerlo, podemos crear un entorno donde se priorice tanto la seguridad como el aprendizaje continuo.

Hacia una Cultura Resiliente

Adoptar una cultura resiliente implica reconocer que incluso en entornos complejos donde ocurren errores inevitables, hay oportunidades para aprender y mejorar continuamente. En lugar de enfocarnos únicamente en lo negativo —los fallos— debemos ampliar nuestro enfoque hacia lo positivo: las prácticas efectivas que ya existen dentro del sistema.

Este cambio cultural puede facilitar un ambiente donde todos los miembros del equipo se sientan seguros al compartir experiencias sin temor a represalias. Fomentar esta apertura puede llevarnos a descubrir nuevas formas innovadoras para mejorar nuestros procesos y resultados clínicos.

Conclusión

En resumen, mientras continuamos aprendiendo del pasado y analizando nuestros errores, es igualmente importante centrarnos en construir un futuro más resiliente dentro del campo de la anestesia. Al adoptar una mentalidad proactiva hacia la resiliencia —una que valore tanto los éxitos como las lecciones aprendidas— podemos trabajar juntos para garantizar una atención segura y efectiva para nuestros pacientes.

Al final del día, nuestro objetivo común es maximizar la seguridad del paciente mientras seguimos aprendiendo y creciendo como profesionales comprometidos con su bienestar.

Puntos clave

  • En las últimas décadas, el aprendizaje partiendo del error ha constituido un punto de inflexión de cara a abandonar la cultura punitiva.
  • Las estrategias actuales de aprendizaje “tradicional” desde el error pueden no ser suficientes para alcanzar el nivel deseado de reducción del daño evitable.
  • Las exitosas estrategias de resiliencia deberían incorporarse a la enseñanza para afrontar la complejidad de los sistemas sanitarios.
  • Las estrategias de aprendizaje desde el error deberían ser redefinidas y renombradas como estrategias de aprendizaje por combinación de error, éxito y experiencias en la vida real de adaptación al proceso.
  1. Ham DH. Safety-II and resilience engineering in a nutshell: an introductory guide to their concepts and methods. Saf Health Work 2021; 12:10–19. The nonsystematic review explains the core concepts of resilience engineering and functional resonance analysis method. (HTML)
  2. Flanagan JC. The critical incident technique. Psychol Bull 1954; 51:327– 358. (HTML)
  3. Vincent C, Taylor-Adams S, Stanhope N. Framework for analysing risk and safety in clinical medicine. BMJ 1998; 316:1154–1157. (PubMed)
  4. Cooper JB, Newbower RS, Long CD, et al. Preventable anesthesia mishaps. Anesthesiology 1978; 49:399–406. (PubMed)
  5. Cheney FW. The American Society of Anesthesiologists closed claims project. Anesthesiology 1999; 91:552–556 (PubMed)
  6. Runciman WB, Webb RK, Lee R, et al. System failure: an analysis of 2000 incident reports. Anaesth Intensive Care 1993; 21:684–695. (PubMed)
  7. Gaba DM, DeAnda A. A comprehensive anesthesia simulation environment: re-creating the operating room for research and training. Anesthesiology 1988; 69:387–394. Reed S, Arnal D, Frank O, et al. National critical incident reporting systems relevant to anaesthesia: a European survey. Br J Anaesth 2014; 112:546–555 (PubMed)
  8. Alsabri M, Boudi Z, Lauque D, et al. Impact of teamwork and communication training interventions on safety culture and patient safety in emergency departments: a systematic review. J Patient Saf 2022; 18:e351–e361. The systematic review identified four studies demonstrating at least some improvements in patient health outcomes after the implementation of simulation crisis resource management (CRM) training but no effect on mortality. (PubMed)
  9. Panagioti M, Khan K, Keers RN, et al. Prevalence, severity, and nature of preventable patient harm across medical care settings: systematic review and meta-analysis. BMJ 2019; 366:l4185. (PubMed)
  10. Braithwaite J, Churruca K, Ellis LA. Can we fix the uber-complexities of healthcare? J R Soc Med 2017; 110:392–394.
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