Meneses Sanchez, JE*, Hurtado Soler, KY**
*Médico General. Universidad Surcolombiana. Colombia
**Médica y Epidemióloga. Universidad Surcolombiana. Colombia
Introducción
La seguridad del paciente es un componente esencial en la medicina contemporánea, con particular énfasis en disciplinas críticas como la anestesiología, donde las intervenciones requieren un monitoreo riguroso y continuo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) conceptualiza la seguridad del paciente como un conjunto de actividades organizacionales orientadas a minimizar riesgos y daños prevenibles, así como a mitigar el impacto de estos cuando ocurren. En este contexto, los formatos de comunicación estructurados han emergido como una práctica ejemplar, no solo por su capacidad para organizar y clarificar la información, sino por su impacto tangible en la eficiencia y coherencia de los procesos seguros (1). Con el objetivo de alcanzar una significativa reducción de eventos adversos evitables, se ha implementado el “Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente 2021-2030”, un marco
estratégico destinado a optimizar la seguridad del paciente a nivel global (2).
En este contexto, la lista de chequeo en situaciones de crisis se considera una herramienta estructurada y validada que facilita el seguimiento y la evaluación sistemática de procesos, demostrando su eficacia en la mejora de la seguridad del paciente, la reducción de la tasa de errores, y la optimización del manejo clínico y el trabajo en equipo (3). En consecuencia, la implementación de la lista de chequeo en escenarios críticos, particularmente en el ámbito de la anestesiología, resulta fundamental para prevenir complicaciones graves, promoviendo una respuesta eficiente, coordinada y orientada.
Metodología
Se realizó una búsqueda no sistemática de la literatura en las bases de datos PubMed, Embase y Google Scholar. Se utilizaron las siguientes palabras clave: “lista de verificación”, “seguridad del paciente”, “anestesiología”, combinadas con operadores booleanos. La búsqueda se limitó a artículos publicados en la última década. En total, se incluyeron 18 artículos que fueron empleados en esta revisión
narrativa.
Origen y evolución
El origen de la lista de chequeo se remonta a la aviación, donde su implementación inicial tuvo como objetivo optimizar el rendimiento de la tripulación al identificar fallos en la comunicación, el trabajo en equipo y la toma de decisiones durante situaciones de emergencia (4). Considerando el paralelismo con el ámbito médico, donde el desempeño de los profesionales se ve comprometido en condiciones de fatiga, deficiencias en la comunicación y mal funcionamiento de equipos, se desarrollaron herramientas específicas de gestión de crisis para su aplicación en el entorno quirúrgico. Con la obtención de resultados favorables en este ámbito, se desarrolló un enfoque de ejecución planificada de la anestesia y gestión de problemas, respaldado por la implementación de simulaciones y el fomento de la colaboración multidisciplinaria (5). Este enfoque ha demostrado ser eficaz en la mejora de los resultados en escenarios clínicos reales. Sin embargo, a pesar de los avances, se observa una baja adopción clínica de estas estrategias en la práctica cotidiana.
Caracterización
La lista proporciona una orientación para la ejecución de pasos fundamentales, con menor omisión en puntos sustanciales, sin llegar a imponer un enfoque inflexible o prescriptivo en el manejo (6). La estructura de cada punto de la lista se organiza de manera alfabética, acompañada de una numeración secuencial. A continuación, se presenta una descripción clínica detallada del evento sospechoso, seguida de una sección de consideraciones generales, que abarca tanto las acciones a tomar como la información de referencia relevante. Las acciones se alinean con los aspectos fundamentales en el manejo del caso, mientras que la información de referencia proporciona detalles ampliados sobre cada tema, clasificados según el tipo de contenido y empleando en ello una convención cromática para facilitar la diferenciación visual entre las distintas categorías de información (figura 1). En consecuencia, se mantienen las observaciones y recomendaciones orientadas a optimizar la presentación de las listas, con el objetivo de mejorar su utilidad, claridad y funcionalidad (7).

La evidencia disponible relacionada a la seguridad del paciente indica que la utilidad de la lista de verificación no está siendo plenamente aprovechada (7). Este déficit podría atribuirse, en gran parte, a las limitaciones estructurales inherentes a su implementación. A pesar del sentido de simplicidad en su formato, estas listas requieren un proceso integral y complejo en su desarrollo, que incluye fases críticas como la concepción, diseño, validación, capacitación y evaluación continua (8-10), las cuales, sin una gestión adecuada pueden comprometer su efectividad en la práctica clínica.
Se han desarrollado diversas listas de ayuda con el propósito de promover la seguridad y optimizar la gestión en el ámbito perioperatorio. Entre ellas se incluyen: lista de verificación para el tratamiento de la toxicidad sistémica por anestésicos locales de la American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine, lista de verificación de seguridad quirúrgica, manual de referencia rápida de la Association of Anaesthetists, lista de verificación para situaciones de crisis durante el trabajo de parto de Newton-Wellesley Hospital, manual de crisis torácicas de Canadian Thoracic Task force, entre otros (11). Estas herramientas están diseñadas para mejorar la respuesta ante situaciones críticas y garantizar una atención segura y eficiente (4). El Emergency Manuals Implementation Collaborative (EMIC) ofrece un repositorio centralizado, que alberga vínculos a múltiples recursos descargables y un conjunto de herramientas modulares para su implementación en www.emergencymanuals.org
Discusión
La lista de chequeo ha demostrado un cumplimiento del 75% en la gestión de puntos críticos, semejante a los datos reportados en una encuesta realizada a residentes de Stanford, donde el 78,9% indicó que esta lista resultaba útil en el impacto final del paciente (4). Los resultados óptimos se alcanzan cuando la lista se completa de manera íntegra, sin que se observe una mejora significativa en la supervivencia cuando se utiliza de forma parcial (12-13). En el estudio de Goldhaber (2020), se reportó que el uso de lista de verificación durante las crisis se implementó en el 54% de los casos, con una mejora del 59% en la ejecución de acciones clave. Se observó una reducción significativa en el nivel de estrés de los anestesiólogos (95%), una mejora en la colaboración dentro del equipo (73%) y una mayor serenidad en el entorno de trabajo (46%), sin embargo, en el 8% de las crisis, el uso de la lista de verificación estuvo asociado con posibles distracciones (14).
Es esencial que su implementación involucre una participación del equipo, siendo crucial que el diseño de la lista sea sencillo, científico y respaldado por un proceso formal de capacitación práctica para su correcta aplicación. No obstante, la preparación para enfrentar crisis sigue demandando una capacitación continua y especializada (6), con el fin de desarrollar competencia en la gestión efectiva de estos eventos críticos (7). De acuerdo con la OMS, en 2023, aproximadamente el 10% de los pacientes que reciben atención médica experimentan algún tipo de daño y en este contexto, la lista de verificación en crisis promueve la realización de procesos de calidad y seguridad rigurosos, reduciendo la omisión de puntos clave y probabilidad de eventos adversos en el ámbito sanitario. Además, ha señalado que la inclusión activa de los pacientes en su propio proceso de atención conlleva una reducción significativa de los daños, estimada en un 15%.
Diversos estudios sobre la implementación de listas de verificación en situaciones de crisis en el quirófano demuestran que su uso frente al no uso está asociado a mejores resultados, 23% y 6%, respectivamente. De manera análoga, en pacientes posquirúrgicos con deterioro, los resultados varían del 10% al 33%, respectivamente, con la utilización de estas herramientas (15). Numerosos estudios han evidenciado que la implementación de ayudas cognitivas disminuye el nivel de estrés y optimiza el desempeño del equipo (16).
Un ensayo controlado aleatorizado multidisciplinario evaluó el impacto de la lista de verificación de crisis médicas en equipos de reanimación en urgencias durante simulaciones de eventos críticos, realizaron intervenciones con o sin acceso a las listas de verificación, evidenciando mejor respuesta con acceso a ellas, 85,7% vs 38,8 % sin acceso (p <0,001), No obstante, no se evaluó la competencia para realizar el diagnóstico del evento de interés (3).
La lista de verificación en crisis requiere una implementación estratégica meticulosamente diseñada y demanda un tiempo significativo de adaptación y constante refuerzo para materializarse (4,17). Asimismo, los datos disponibles en la literatura se fundamentan en implementaciones que podrían no ser completamente representativas de todos los hospitales, debido a las variaciones en los recursos y capacidades de los distintos contextos quirúrgicos. Se resalta la necesidad de adoptar un enfoque multifacético sin limitarse únicamente a la implementación técnica, además de contemplar un cambio cultural dentro de los equipos quirúrgicos, como un componente esencial para la efectividad y sostenibilidad de la intervención.
La lista no logra ser un sustituto de las habilidades clínicas, pues, a pesar de su valor instrumental, no pueden reemplazar la experiencia, el juicio y la capacidad de adaptación de los profesionales ante las complejidades de la intervención en crisis.
La lista de verificación en contexto de crisis debe ser adaptada a las especificidades del entorno local, considerando las demandas inherentes de la tarea a realizar, así como las capacidades y disponibilidad de recursos en el lugar de intervención. En consecuencia, resulta esencial implementar ajustes contextuales adecuados en cada sitio de aplicación, optimizando así la eficiencia y efectividad del proceso en función de las condiciones particulares presentes en cada escenario (18). Es fundamental fomentar un enfoque colaborativo dentro del ámbito de trabajo, integrando activamente a los sectores involucrados en la atención. Este enfoque debe estar acompañado de actualizaciones periódicas, ajustadas a las necesidades emergentes en tiempo real, incorporando medidas específicas y evitando generalizaciones que puedan comprometer la precisión y eficacia de las intervenciones.
Conclusiones
La implementación de la lista de verificación en situaciones de crisis en anestesiología ha demostrado un impacto positivo en la mejora de la seguridad del paciente, evidenciado por la reducción en la omisión de aspectos críticos del manejo y en las fallas de comunicación entre el personal. Aun así, es fundamental reconocer que su efectividad depende de una adopción integral, acompañada de una capacitación adecuada y continua, adaptada a un contexto clínico específico. En este sentido, la mentalidad y disposición del equipo de salud juegan un papel crucial en el éxito y sostenibilidad de estas intervenciones.
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