Figura 1a.

Síndrome de embolia grasa de aparición precoz en el paciente politraumatizado

El síndrome de embolia grasa (SEG) es un conjunto de síntomas infrecuente secundario a una embolia grasa en la microcirculación pulmonar y/o sistémica y se asocia a un amplio abanico de síntomas. Debido a que la publicación sobre la aparición precoz del SEG es escasa, presentamos el caso de un hombre de 25 años que fue trasladado al servicio de urgencias por precipitación desde una altura de 5 metros en contexto de intoxicación etílica. Se realizó un TAC-Body objetivándose sólo una fractura femoral izquierda. Durante las primeras horas el paciente no presentó ninguna repercusión cardiorrespiratoria a pesar de presentar vómitos y alteración de la conciencia compatibles con la intoxicación. Se llevó a cabo una fijación intramedular precoz de la fractura y a las 12 horas del traumatismo comenzó con clara clínica neurológica y deterioro respiratorio que precisó tratamiento de soporte e ingreso en servicio de reanimación.

Los seres que nos habitan: impacto de la microbiota intestinal en el dolor postoperatorio

El dolor postoperatorio es una experiencia compleja influenciada por múltiples factores, incluyendo las condiciones preoperatorias del paciente, el daño tisular intraoperatorio y la inflamación postoperatoria. La microbiota intestinal juega un papel significativo en la modulación de este dolor. El eje cerebro-intestino permite una comunicación bidireccional entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central, influyendo en la percepción del dolor. Las alteraciones en la composición de la microbiota pueden llevar a una mayor sensibilidad al dolor, especialmente al visceral. Las prácticas anestésicas comunes, como la profilaxis antibiótica o los propios fármacos, pueden alterar la microbiota intestinal, exacerbando potencialmente el dolor postoperatorio. Los probióticos ofrecen una vía prometedora para manejar este dolor al restaurar el equilibrio de la microbiota y reducir la inflamación. Además, estos compuestos pueden aumentar los umbrales de dolor y reducir los marcadores inflamatorios, apoyando su papel en estrategias multimodales de manejo del dolor. Optimizar la microbiota intestinal antes de la cirugía podría reducir el dolor postoperatorio y los resultados quirúrgicos, destacando la necesidad de más investigación en este campo.

Figura 1: Esquema de secreción ADH

Argipresina: Un viejo aliado.

La vasopresina es una hormona con un potente efecto vasoconstrictor. El análogo sintético es la argipresina.

Se presenta el caso de una paciente de 73 años que es sometida a cirugía robótica y precisa la administración de drogas vasoactivas debido a un cuadro de shock de origen no filiado.
Existen cuatro tipos diferentes de shock entre los que se encuentran el shock distributivo, cardiogénico, hipovolémico y obstructivo. A pesar de que cada uno tiene su propia etiología, comparten la misma fisiopatología.
Se ha planteado que la optimización de la fluidoterapia, así como la asociación de argipresina a NA puede ser útil para el tratamiento del shock refractario a catecolaminas.