Infección cutánea en el punto de punción de anestesia subaracnoidea

Fig. 1. Paciente con infección cutánea tras desbridamiento y cura.
Se presenta el caso de una mujer de 76 años con antecedentes de asma bronquial, obesidad, hipertiroidismo, artrosis generalizada y gonartrosis bilateral, a la que se realiza técnica locorregional mediante anestesia subaracnoidea para cirugí­a traumatológica de protesis total de rodilla derecha. Apareciendo, como complicación tardí­a, una infección cutánea en el punto de punción.
J. López Pérez*, C. Castañer Ramón-Llí­n*, B. Furones Tormo,  A. Fernández Fernández*, J. Garcí­a Ferreira**, M.E. Fayos de la Asuncion***

Mujer de 76 años de edad, con antecedentes de asma bronquial en tratamiento con bromuro de ipatropio e hipertiroidismo tratado con carbimazol. Artrosis generalizada y gonartrosis bilateral.

Propuesta para cirugí­a traumatológica de protesis total de rodilla derecha. Se realiza técnica locorregional mediante anestesia subaracnoidea resultando exitosa tras 4 intentos fallidos de punción, confirmando salida de LCR transparente. Se administra bupivacaina isobárica 14 mg. más 20 mcg de fentanilo. Se administra Amchafibrin (según protocolo de la Unidad de Anestesia y Reanimación del Hospital Vega Baja de Orihuela).

Figura 1.- Paciente con infección cutánea tras desbridamiento y cura.

La intervención transcurre sin incidencias. En el postoperatorio se realiza bloqueo femoral y ciático por ví­a anterior ecoguiados. Evoluciona favorablemente siendo trasladada a la planta de traumatologí­a por la tarde, donde se le administra de forma protocolizada anticoagulación con Arixtra 2,5 mg. sc. cada 24 horas.

La paciente presenta en el lugar de punción un pequeño hematoma que evoluciona favorablemente durante el ingreso. Es dada de alta por traumatologí­a a los 5 dí­as de la intervención.

A la semana acude a consulta de traumatologí­a para revisión, presentando infección cutánea en el punto de punción de la anestesia espinal (Figura 1). Es valorada por el traumatólogo, realizándose desbridamiento quirúrgico,verificándose que la infección sólo afecta tejido subcutáneo. Se pauta tratamiento con antibioterápia, Ciprofloxacino 500mg. cada 12 horas durante 10 dí­as, realizándose posteriormente curas de la herida hasta su completa cicatrización a las 7 semanas (Figura 2 y 3).

 

Discusión

Para evitar la infección durante una anestesia subaracnoidea es fundamental realizar la técnica bajo condiciones higiénicas adecuadas 1. La causa más frecuente de dicha contaminación es la producida por los gérmenes de la piel, siendo el más frecuente el Staphylococcus Aureus, a pesar de que el Staphylococcus Epidermidis es el más prevalente en la piel 2. Esta diferencia puede deberse a la resistencia a los antisépticos del S. Aureus. Otro mecanismo de infección descrito es la contaminación por Streptococo viridans, desde la mucosa bucal del operador.

También es importante tener en cuenta las caracterí­sticas propias del paciente, tales como la toma continuada de corticoides, pacientes politraumatizados, con insuficiencia renal, diabéticos, neoplásias, etc.

Para evitar en la medida de lo posible esta contaminación, es fundamental seguir las normas básicas para una correcta técnica aséptica:

– Lavado de manos correcto con clorhexidina o povidona yodada.

– Usar bata, guantes estériles, gorro y mascarilla.

– Colocar en la mesa de campo un paño estéril sobre el que se colocará todo el material necesario para realizar la técnica.

– Desinfectar la zona lumbar con clorhexidina o povidona yodada. Dejar actuar al menos 3-4 minutos. Aunque generalmente no se consiguen eliminar todos los organismos patógenos, sí­ se disminuyen a niveles que no suelen causar infección.

– Retirar el exceso de desinfectantes con una gasa esteril antes de la punción.

– Manipular lo mí­nimo posible el material de punción.

– No realizar más de 3 punciones

– Finalizar la técnica cubriendo el punto de punción con un apósito plástico estéril.

Aunque se cumplan todas las medidas de asepsia existe un significativo í­ndice de contaminación de las agujas, ya sea peridural o raquí­dea, como lo demuestra el trabajo realizado por Raedler et col., en el que encontraron que hasta el 17,9% de las agujas estaban contaminadas tras la punción 3.

En nuestro caso consideramos que la técnica se realizo bajo las medidas de asepsia habituales, aunque no descartamos que al ser una punción dificultosa (obesidad, edad, falta de colaboración, etc.), los repetidos intentos de punción hayan desencadenado la contaminación del campo o de la aguja.

Jesús López Pérez
Carla Castañer Ramón-Llí­n
Beatriz Furones Tormo
Marí­a Adoración Fernández Fernández
* Adjunto Servicio de Anestesiologí­a y Reanimación. Hospital Virgen de la Arrixaca. Murcia.
Joaquí­n Garcí­a Ferreira
** Adjunto Servicio de Anestesiologí­a y Reanimación. Hospital Rafael Méndez. Lorca. Murcia.
Miguel E. Fayos de la Asuncion
***Adjunto de Traumatologí­a del Hospital Vega Baja de Orihuela

Bibliografí­a

1.- Complicaciones del bloqueo neuroaxial. Ben-David B, Rawa R.Clí­nicas Anestesiológicas de Norteamérica. México: Mc Graw-Hill Interamericana, 2003: 639-662.

2.- Horlocker TT, Wedel DJ. Infectious complications of regional anesthesia. Best Pract Res Clin Anaesthesiol. 2008 Sep;22(3):451-75. (PubMed)

3.- Raedler C, Lass-Flí¶rl C,Pí¼hringer F, Kolbitsch C, Lingnau W, Benzer A. Bacterial contamination of needles used for spinal and epidural anaesthesia. Br J Anaesth. 1999 Oct;83(4):657-8 (Pubmed) (pdf)

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