#NoSinEvidencia

La evidencia cientí­fica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así­: durante años. Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud.

no sin evidenciaManifiesto

La evidencia cientí­fica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así­: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.

Sin embargo, en la época en la que más conocimientos cientí­ficos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todaví­a pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.

Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, cientí­ficos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que“ no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia“ y que“ la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clí­nicos especí­ficos“ no hacen sino aumentar nuestra preocupación.

Por lo tanto, solicitamos:

1.- Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clí­nicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí­ misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.

2.- Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.

3.- Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado cientí­ficamente.

4.- Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artí­culo 26 del Código de Deontologí­a Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia cientí­fica demostrada.

¿Porqué de este manifiesto?

Uno de las maneras más sencillas de entender qué es la Homeopatí­a es a través de los ví­deos de James Randi.

video james randi

El manifiesto anterior surge tras el proyecto de  regularización de los productos homeopáticos iniciado por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, y tras valorar las implicaciones para la salud de nuestros pacientes. Puesto que en este proyecto se pretende regularizar “medicamentos homeopáticos que se comercialicen sin una indicación terapéutica“… es decir, “medicamentos” que no tratan ninguna enfermedad… algo así­ como las pastillas juanolas para la tos (con todos los respetos para las pastillas juanolas). Y todo bajo el amparo de las “dificultades para aplicarles la metodologí­a estadí­stica convencional sobre ensayos clí­nicos“, algo que nos chocarí­a si sirviese para justificar la autorización de un nuevo antibiótico o un nuevo halogenado, por poner un ejemplo.

Pero podemos estar tranquilos. La salud de nuestros pacientes apenas corre riesgos. Al menos no más de los que corren al tomar un vaso de agua o un terrón de azúcar… salvo que los pacientes se crean que realmente sirven para algo y abandonen tratamientos realmente efectivos.

¿Realmente no se han estudiado estos “fármacos“? El problema no es que no se hayan publicado estudios sobre los supuestos efecto beneficiosos de la Homeopatí­a. Haciendo una rapidí­sima búsqueda en PubMed encontramos 4.815 resultados. Lo difí­cil es separar “el grano de la paja“, saber qué estudios están bien hechos y cuales no.

Si hacemos una búsqueda similar en la Biblioteca Cochrane, la colección de bases de datos sobre ensayos clí­nicos controlados en medicina y otra áreas de la salud relacionadas con la información que alberga la Colaboración Cochrane, adalid de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE), vemos que cuenta con varias revisiones sobre la la homeopatí­a:

Uso de homeopatí­a para el tratamiento del Sí­ndrome de Intestino Irritable. Conclusión de los revisores: 2 estudios pequeños sugieren un posible beneficio para la homeopatí­a clí­nica, aunque estos resultados deben ser interpretados con cautela debido a la baja calidad de los estudios. Otro estudio pequeño no encontró diferencias estadí­sticamente significativas entre la homeopatí­a  individualizada y la práctica habitual, y no se pueden sacar conclusiones debido al bajo número de participantes y el alto riesgo de sesgo en este ensayo. Por tanto, se necesitan Ensayos Clí­nicos potentes para evaluar la eficacia y seguridad clí­nica de la homeopatí­a en comparación con el placebo o la práctica médica habitual.

Uso de la homeopatí­a para el tratamiento de la Demencia. Conclusión de los revisores: Debido a la falta de pruebas, no es posible realizar comentarios sobre el uso de la homeopatí­a en el tratamiento de la demencia. No está clara la magnitud de la prescripción homeopática para las personas con demencia, y por lo tanto es difí­cil efectuar algún comentario sobre la importancia de realizar ensayos en este área.

Uso de homeopatí­a para el tratamiento del sí­ndrome de déficit de atención. Conclusión de los revisores: actualmente, hay pocas pruebas de eficacia de la homeopatí­a para el tratamiento del TDAH. Se recomienda el desarrollo de protocolos de tratamiento óºptimo antes de realizar más ensayos controlados aleatorios.

Uso de homeopatí­a para el tratamiento del asma crónico. Conclusión de los revisores: no hay suficientes pruebas para evaluar de forma fiable el posible papel de la homeopatí­a en el asma. Además de ensayos aleatorios se necesitan datos observacionales para documentar los diferentes métodos de prescripción homeopática y la forma en que responden los pacientes. Esto ayudará a establecer en qué medida las personas responden a un “paquete de atención” en lugar de a la intervención homeopática sola.

Uso de homeopatí­a para el tratamiento de la gripe y sí­ntomas asociados. Conclusión de los revisores: las pruebas actuales no apoyan un efecto preventivo de medicinas homeopáticas para la gripe o sí­ndromes relacionados.

Uso de homeopatí­a para inducir el parto. Conclusión de los revisores: no hay suficientes pruebas como para recomendar la
homeopatí­a como un método de inducción al parto.

Uso de homeopatí­a para tratar efectos adversos de tratamientos contra el cáncer. De los 8 estudios analizados, 4 no proporcionan resultados positivos, 2 son de metodologí­a muy dudosa y solamente 2 parecen arrojar algún resultado favorable a la homeopatí­a. Conclusión de los revisores: esta revisión encontró datos preliminares que apoyan la eficacia de la caléndula tópica para la profilaxis de la dermatitis aguda durante la radioterapia, y del colutorio Traumeel S en el tratamiento de la estomatitis inducida por la quimioterapia. Es necesario replicar estos ensayos. No existen pruebas convincentes de la eficacia de los medicamentos homeopáticos para otros efectos adversos de los tratamientos del cáncer. Se requiere más investigación.

Concluyendo

Somos los médicos de los pacientes que se van a operar, aquellos que vienen a la consulta de anestesia y están a nuestro cuidado médico hasta el alta a planta de la especialidad quirúrgica que sea… o incluso más tiempo si ingresan en Reanimación o sufren un evento agudo en dicha planta, y no sólo meros técnicos que pinchan plexos o “mete un tubo“.

En nuestro quehacer diario estamos obligados a usar el método cientí­fico para decidir, por ejemplo, qué anestésicos locales usar en los bloqueos nerviosos y cuales no, cómo reconocer la cardio o neurotoxicidad de los mismos, y cómo tratarla. En quirófano tenemos, por ejemplo, que saber con qué fármacos tratar un shock anafiláctico. En Reanimación debemos conocer los perfiles de resistencias antibióticas de nuestro hospital y área sanitaria, y qué antibióticos emplear y a qué dosis. Nadie duda que entre nustros conocimientos está el saber las dosis a las que debemos abrir los bombas de perfusión de Drogas Vasoactivas, cuales usar, y qué efectos esperar en los distintos órganos en función de las dosis. Estamos, en definitiva, obligados por las normas del Código de Deontologí­a Médica a emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado cientí­ficamente.

Y si no, ¿porqué hemos dejado de usar la Drotrecogina (Xigris)?, ¿no retiramos el arsénico de la farmacopéa para el tratamiento de la sí­filis?, por poner sólo 2 ejemplos de para qué sirven los estudios con rigor cientí­fico.

A este respecto, la propia Organización Médica Colegial se posicionó contra la homeopatí­a tal y como se entiende actualmente.

Así­, si bien el área para las relaciones con las Terapias Médicas No Convencionales (TMNC), a través de su coordinador, Cosme Naveda, refrendó por unanimidad la homeopatí­a como “acto médico“, reconoció que esta actividad debe estar sometida a los mismos criterios éticos y cientí­ficos que cualquier otra actividad médica.

Y eso es lo que se pide básicamente con el manifiesto, como dice el punto 1… “Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clí­nicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo“.

Porque nuestra labor es y debe seguir siendo cuidar de la salud de nuestros pacientes…

Eugenio Martí­nez Hurtado
FEA Anestesia, Reanimación y Dolor
Hospital Universitario Infanta Leonor. Madrid.
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